Mucho antes de que los arrecifes artificiales fueran cuidadosamente planificados y desplegados, la costa de Florida fue cartografiada por la propia naturaleza. En 1856, una detallada carta náutica trazó la línea de arrecifes que se extendía desde Key Biscayne hasta Pickles Reef, capturando un paisaje submarino vivo tan vasto y complejo que guiaba a los barcos que navegaban por Florida.








